El "pequeño" de la família se renueva. Y lo hace para parecerse a imagen y semejanza de sus dos hermanos mayores, de los que hereda todos sus rasgos estéticos, sobre todo en la parte delantera y en los musculosos laterales que incluyen la entrada de aire al estilo del Range Rover Sport. Puede que estéticamente, la parte menos lograda sea la de la última ventanilla lateral antes de llegar al portón. Parece como un añadido que no sigue la línea rompedora del resto del vehículo. Pero aún y así, la imagen es imponente.
El Freelander crece en tamaño, cinco de largo y diez de ancho , llegando ya a los 4'50 metros de largo por 1'9 de ancho. Su altura se rebaja hasta situarse en 1,74.
Si por fuera gana enteros, por dentro no le va a la zaga y presenta un nuevo diseño muhco más moderno, ergonómico y con unos materiales que le acercan a sus hermanos mayores, sin llegar a ser los mismos, pero casi. La presentación és parecida a estos, presidiendo la consola central un alarde innumerable de botones asociados a la gran cantidad de gadgets electrónicos que presenta el modelo.
La transmisión del Freelander es parecida a la del anterior. En terrenos secos, manda el 92 % de la fuerza al eje delantero y el resto al trasero. De gestionar el repartimento de fuerza se encarga el sistema Haldex, que ha mejorado en rapidez de respuesta en situaciones que así lo requieran. A ello hay que sumar el control de estabilidad, el de tracción y el sistema Terrain Response que sirve para adaptar el vehículo a las condiciones del terreno sobre el que circulamos y a nuestra conducción. Gracias a la conjunción de dichos sistemas, en asfalto el aplomo que transmite, es digno de una berlina de gama alta, sin perder ni un ápice de agilidad. En campo su capacidad de tracción es admirable y eso que los recorridos de suspensiones cortos no ayudan a ello. Pero para tales efectos disponemos de la electrónica, con un nuevo sistema de control de descensos, más suave que en la anterior versión.
En cuanto a motores, destacar el motor de origen PSA-Ford que cubica 2.2 litros y rinde 160 cv de potencia. Este motor puede asociarse a una caja de seis velocidades manual o a una automática de también seis velocidades. El motor gasolina se trata de un seis cilindors de origen Volvo de 3,2 litros y 233 cv de potencia. Suavidad y agilidad son sus principales bazas. La única pega de este motor es que se tiene que montar obligatoriamente con la caja de cambios automática.
En definitiva, un buen trabajo estético por dentro y por fuera y un comportamiento muy mejorado en todo tipo de terrenos. Seguro que muchos adeptos a la marca que deseaban tener un Range rover Sport pero que, por su elevado precio no podían acceder a el, verán en este Freelander cumplidos sus sueños, por mucho menos dinero... aúnque 35 mil Euros, tampoco son pocos.
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